Archivo por días: 20 julio, 2012

España aprobó el viernes las bases sobre las que elaborará los presupuestos de 2013 y dibujó las proyecciones de los dos años siguientes en un contexto de continuada recesión y elevado desempleo que no contempla un crecimiento económico

 España aprobó el viernes las bases sobre las que elaborará los presupuestos de 2013 y dibujó las proyecciones de los dos años siguientes en un contexto de continuada recesión y elevado desempleo que no contempla un crecimiento económico hasta 2014.

Según el cuadro macroeconómico aprobado por el consejo de ministros el viernes, la economía española vivirá en 2013 su segundo ejercicio de recesión consecutiva por primera vez desde finales de la década de los 50, con la proyección de una caída del 0,5 por ciento del PIB.
Sin embargo y tras aprobar la semana pasada un ajuste de 65.000 millones de euros en dos años y medio para cumplir con las exigencias de déficit de Bruselas, el Ejecutivo mejoró en dos décimas su objetivo de recesión para el actual ejercicio anunciado en abril y fijado ahora en una meta contractiva del 1,5 por ciento.
Pese al prolongado perfil recesivo, diversos analistas no dudaron en calificar de «optimista» el escenario después de los duros ajustes de gasto y subida de la presión fiscal del Gobierno que, empeñado en cumplir con la reducción del déficit, parece resignado a sacrificar el plazo de la recuperación.
«Me parece que la previsión de decrecimiento del Gobierno para el año que viene se queda bastante corta», dijo Ángel Laborda, economista jefe de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas).
El propio ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, advirtió que las proyecciones no están exentas de riesgos: «(Las previsiones) están marcadas a partir de 2014 y 2015 por una incertidumbre realmente elevada, propia del momento que estamos atravesando».
A pesar del esfuerzo de consolidación, los crecientes gastos de la seguridad social y de financiación de la deuda por el aumento de la prima de riesgo elevarán el techo de gasto en un 9,2 por ciento sobre 2011 hasta 126.792 millones de euros, aunque, excluidos los intereses (9.000 millones de euros más) y la aportación a la seguridad social, el límite de gasto disminuirá en un 6,6 por ciento hasta 73.255 millones de euros.
De hecho, en esencia la política de austeridad continuará con un recorte del 12,2 por ciento del gasto de los ministerios.
El avance presupuestario incluyó también proyecciones hasta 2014 y 2015, años en los que el Gobierno ya proyecta crecimientos de la economía del 1,2 y 1,9 por ciento del PIB, respectivamente.
El Ejecutivo presentó sus previsiones en la misma sesión en la que el Eurogrupo aprobó los términos del acuerdo del rescate a la banca española y poco después de que Valencia anunciase que va a recurrir al auspicio del Estado para financiar la deuda que vence este año.
Los mercados castigaron con especial virulencia a los activos españoles con la bolsa registrando su mayor caída en más de dos años y la prima de riesgo en máximos históricos.
Tanto el ministro de Hacienda como la vicepresidenta del Gobierno insistieron en que España está haciendo lo que debe y que el castigo de los mercados obedece a las dudas sobre el proyecto del Euro y animaron a sus socios a ser más ágiles en la consolidación del proyecto.
El recurso de Valencia a la financiación a través del Estado mereció el calificativo de «rescate» por diversos medios y, según operadores, incidió en el aumento de la prima de riesgo. Montoro, que negó que el recurso al Real Decreto para la financiación de las comunidades supusiese un rescate, dijo mostrarse generalmente satisfecho con las revisiones que el ministerio está llevando a cabo sobre la consolidación de las distintas regiones.
DESTRUCCIÓN DE EMPLEO SEGUIRÁ EN 2013
Las perspectivas lanzadas el viernes por el Gobierno no plantean que se cree empleo hasta el año 2014, con una tasa de desempleo que tocará su máximo este año en el 24,6 por ciento y se relajará progresivamente hasta el año 2015, cuando el Ejecutivo prevé un paro del 21,8 por ciento de la población activa.
La fuerte sangría del empleo en España es una de las principales preocupaciones para una economía que seguirá en recesión por lo menos hasta 2013, año en el que se destruirá un 0,2 por ciento de empleo en datos de la EPA frente al 3,7 por ciento que se destruirá este año.
Precisamente esta fuerte tasa de paro y el consiguiente pago de las prestaciones por desempleo será uno de los principales lastres para los presupuestos venideros, con un importante coste para las arcas del Estado, que tendrán que asumir 6.683 millones de euros más que el año anterior por las aportaciones a la seguridad social.
De hecho, estas perspectivas suponen que el Ejecutivo concluirá su legislatura en 2015 con una tasa de paro dos décimas superior a la que encontró en 2011 cuando ganó las elecciones generales.

Cifuentes responsabiliza a grupos antisistema de los incidentes

Cifuentes responsabiliza a grupos antisistema de los incidentes

En esRadio, pronostica que las movilizaciones se reducirán en agosto porque «los líderes sindicales no van a renunciar a sus vacaciones».

Manifestación en Madrid contra el Gobierno

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esRadio 2012-07-20

La delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, señaló este miércoles a grupos violentos y antisistema como los responsables de los incidentes que en los últimos días se han producido en la capital tras las manifestaciones en protesta por los ajustes efectuados por el Gobierno de Mariano Rajoy.
«Los incidentes ocurren siempre al final de las manifestaciones y están siendo creados por grupos violentos y antisistema. Ayer de madrugada, había grupos que estaban intentando tomar algunas zonas de Madrid y creando barricadas para enfrentarse a la policía. Son grupos violentos o antisistema que nada tienen que ver con los ciudadanos que se manifiestan», aseguró.
En una entrevista en el programa En Casa de Herrero, que dirige y presenta Luis Herrero en esRadio, reconoció que hay «un nivel de enfado considerable en una parte de la sociedad» y se mostró partidaria de «dejar que la tensión se rebaje un poquito«. «Hay mucha crispación, más de la que sería razonables. Entre todos deberíamos rebajar este clima de tensión, no creo que sea bueno ni para los ciudadanos ni para el país», continuó.
Cifuentes señaló que no es lo mismo «un funcionario o un ciudadano preocupado que una persona que sólo pretende desestabilizar el sistema político» y llamó a los líderes sindicales de UGT y CCOO a ser más comedidos en sus declaraciones y que éstas no «ayuden a la agitación» en las calles. «UGT y CCOO han defendido durante el Gobierno de Zapatero las políticas que nos han llevado a esta situación», les recordó.
Respecto al vallado que rodea estos días el Congreso de los Diputados, dijo que «se está buscando una foto de la ciudadanía asaltando el símbolo de la democracia, lo que sería perjudicial para España». «Hay gente en las redes sociales que habla de tomar el parlamento como símbolo, y eso no se puede permitir», continuó.
Por último, pronosticó que agosto será más tranquilo y en septiembre volverán las grandes movilizaciones: «Los líderes sindicales no van a renunciar a sus vacaciones, así que creo que agosto va a ser relativamente tranquilo. Sin duda, a partir de septiembre, va a ver un intento para que vuelva la movilización a la calle. Yo entiendo que haya descontento y hay un derecho legítimo a salir a la calle, pero lo que algunos pretenden no son manifestaciones pacíficas, sino coacción para que se cambien algunas políticas».

El Gobierno, desbordado, dice que el BCE no sirve y lanza un SOS a la UE

El Gobierno, desbordado, dice que el BCE no sirve y lanza un SOS a la UE

El temor a una intervención total se extiende. En público, el Gobierno volvió a pedir a la UE celeridad. Rajoy se reúne con Monti el 2 de agosto. 

Pablo Montesinos 2012-07-20

El fantasma de la intervención total asfixia al Gobierno, con las voces más agoreras apuntando a agosto como el mes en el que la crisis de deuda se haga insostenible, las instituciones españolas no puedan financiarse y haya un colapso que obligue al rescate. Mariano Rajoy trabaja, precisamente, para que tal extremo no se produzca y las aguas vuelvan poco a poco a su cauce, con la ayuda de las instituciones europeas. Pero, en el peor viernes de su etapa en el poder, nada pareció moverse en Bruselas, mientras la prima de riesgo hizo añicos una barrera psicológica impensable hasta hace tan solo unos meses: los 600 puntos básicos.
En privado, el Gobierno se lamentó con amargura de que nada funcione; de que nada sirva de medicina para calmar los mercados. El que la Unión Europea diera luz verde a la línea de crédito a la banca, tras el plácet de los parlamentos de Alemania y Finlandia, en vez de tranquilidad disparaba la desconfianza. El último plan de ajustes, que cumplía al dedillo lo reclamado por el FMI, ni tan siquiera supuso un día de tregua.
La preocupación y la impotencia fueron la tónica dominante. Todas las miradas se posaron, una vez más, en Europa. «El riesgo está en ella por su lentitud», en voz de un ministro económico. Y la estrategia del Gobierno se centró, en exclusiva, en elevar la presión pública para que la UE utilice los mecanismos a su alcance -más después de los acuerdos alcanzados en el histórico Consejo- y compre deuda o inyecte liquidez.
Durante toda la semana, el presidente ha estado en ello de forma discreta. Hablando con sus homólogos; exponiéndole la gravedad de la situación a la par que cerraba los últimos flecos de la ayuda de la banca. De estos contactos se concretó una cumbre bilateral con el mandatario italiano, Mario Monti, el próximo dos de agosto en Madrid. Esta cita es clave para España, que busca un frente común ante los países más reacios a que el Banco Central Europeo compre deuda. Tampoco la fecha es al azar: antes de iniciar el curso político, en vacaciones, ante el temor de que el agosto se complique, y mucho.
Tras el Consejo de Ministros, Soraya Sáenz de Santamaría hizo pública la petición de actuación inmediata: «Tenemos que lograr que los acuerdos del Consejo Europeo se vayan cumplimentando, y con celeridad», manifestó. Echó mano de todos los argumentos posibles; incluso parafraseó al ministro de finanzas alemán, Wolfang Schäubel, que defendió el auxilio al país porque «por sí sola» no puede hacer frente a la reforma financiera, y puso el foco de atención a la inestabilidad que afecta a las naciones mediterráneas. Así, destacó la portavoz, «el Gobierno está haciendo su parte y cumpliendo con sus compromisos», que pasan por controlar el déficit -este viernes aprobó el techo hasta 2015- y la aprobación de reformas.
«A nivel interno estamos cumpliendo, estamos haciendo grandes esfuerzos», insistió por varias veces la vicepresidenta. Fue muy contundente: «Estamos trabajando en todas las instancias, en Bruselas, para que los acuerdos -del Consejo- se tomen a la mayor celeridad posible», expuso, una vez se le informó de que mientras ella hablaba la prima de riesgo ya estaba a 600. «Estamos cumpliendo», respondió. «Es necesario reforzar la situación compartida», se apuntaló desde Moncloa, toda vez se pide a voz en grito una mayor integración así como unión bancaria y política. Aunque todo ello suponga retroceder en soberanía nacional, como así se admite tanto en público como en privado.
El más claro fue, una vez más, José Manuel García Margallo, muy curtido en batallas comunitarias -trabajó años como eurodiputado-. El nivel de la prima de riesgo es «inabordable» y la «situación insostenible», dijo a las bravas. Si bien se reservó la artillería pesada para el BCE, un «banco clandestino» que pide reformar para hacer frente a la crisis de deuda. «No está haciendo nada para parar el incendio de la deuda pública», manifestó, haciendo patente un enfado que antes no se había expresado en público, pero sí en privado. Todo el empeño gubernamental, todas las gestiones, van destinadas a que el organismo que dirige Mario Draghi mueva ficha, bajo plácet de Berlín.
En paralelo –porque, inciden en el Gobierno, España no descansa- el Gobierno hará de agosto un mes atípico en el plano laboral. Además de un equipo de guardia permanente, Moncloa confirmó tres Consejos de Ministros extraordinarios los días tres, veinticuatro y treinta y uno. Pero, si el contexto se complica, se podrían convocar más. «Es lo que toca, trabajar», se incide oficialmente. Pero, a renglón seguido, se lamenta que el PSOE no se sume al carro. Aunque no es habitual, Sáenz de Santamaría afeó esta conducta en nombre del Gobierno, echándole en cara a Rubalcaba como la socialdemocracia alemana sí arropó el plan de ayuda a la banca española