Iniciarse en los negocios en Latinoamérica requiere un esfuerzo de adaptación. Cada país de los que forman esta comunidad lingüística posee sus propias peculiaridades en sus costumbres, en su comida, en su legislación, incluso en la propia lengua, pese a ser común. Baste el ejemplo citado del término “ahora”, por no hablar del verbo “coger” que describe algo muy distinto en España y en aquellos países…

Haciendo las Américas

Enviado por ACEF en Sáb, 09/02/2013 – 11:55

Sección Revista:

Recomendaciones para pymes que piensen vender en el exterior
Arturo de las Heras
Director General del CEF.- y Gerente de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA)
Haciendo las Américas
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Que la palabra castellana “ahora” no signifique ”en este momento” sino, por el contrario, algo muy distinto como “luego, en algún momento indeterminado del futuro”, es algo tan desconcertante como necesario conocer para el español que llega por primera vez a un país latinoamericano con la intención de hacer negocios. Es solo un ejemplo de las muchas singularidades idiomáticas, culturales y hasta de “ritmo vital” que presenta ese vasto continente con el que compartimos idioma. Unas singularidades que he ido descubriendo a lo largo de los casi tres meses al año que desde 2003 paso viajando por los diferentes países hermanos a causa de mi actividad profesional. En este tiempo he vivido múltiples experiencias, junto a mi infatigable compañero de viajes Fredy Araujo, y hemos reflexionado a menudo sobre los aspectos que nos unen y nos diferencian con las personas que viven en aquellos países. Se dice que existen tantas experiencias del viaje como viajeros, pero quiero transmitir las mías por si son útiles a quien esté pensando en la posibilidad expandir su negocio en aquella zona, adelantando que son opiniones y sensaciones personales.
La geografía
Latinoamérica no es un país. Parece una perogrullada, pero en España tendemos con frecuencia a creer que allí es todo igual, o muy parecido, y pensamos en ese mercado y sus gentes como un todo. Craso error.  En un territorio, dominado en gran parte por la cordillera de los Andes, con 4.000 metros de altura media y 7.500 kilómetros de longitud,  las distancias son, por tanto, enormes incluso dentro del mismo país,  y, salvo algunas excepciones  las comunicaciones terrestres se deben descartar. Hay selvas, montes, sierras, llanos, desiertos, costa, etc.  El medio de transporte habitual de los negocios es el avión, y, por mi experiencia, funciona muy bien.
El idioma y las gentes
Iniciarse en los negocios en Latinoamérica requiere un esfuerzo de adaptación. Cada país de los que forman esta comunidad lingüística posee sus propias peculiaridades en sus costumbres, en su comida, en su legislación, incluso en la propia lengua, pese a ser común. Baste el ejemplo citado del término “ahora”, por no hablar del verbo “coger” que describe algo muy distinto en España y en aquellos países…
Acuciado por los horarios y el planning del viaje, el viajero pasará su tiempo entre aeropuertos, 
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Concentrarnos en lo que sabemos hacer. No es extraño en estos países que el visitante reciba propuestas de negocios con presupuestos multimillonarios sin importar que no estén relacionados con su actividad. Como norma habitual, mi consejo es desconfiar de esas “grandes oportunidades” y centrarse en lo que uno sabe hacer. Las grandes oportunidades suelen llevar aparejados riesgos y peligros ocultos, y se corre el riesgo de verse engullido por los acontecimientos y arruinado.
Hay negocio más allá de las grandes capitales. El deslumbramiento que, por ejemplo, produce México DF con sus más de 20 millones de habitantes nos puede llevar a pensar  en términos de: “muy malo tengo que ser para no encontrar aquí un buen puñado de clientes”. Sin embargo, hay que tener presente que ese mismo pensamiento lo tienen miles de viajeros de negocios al año, y  la competencia es feroz. Mientras que en España sólo hay seis ciudades con más de medio millón de habitantes en México hay 30, ciudades en las que posiblemente nos será más fácil hacer negocios.
Recomendaciones prácticas
No descubrimos nada nuevo si afirmamos que el nivel de seguridad en algunos de estos países dista bastante del que estamos acostumbrados en Europa, es un simple hecho estadístico. Sin llegar a obsesionarnos, no está de más adoptar unas precauciones básicas. No tendría mucho sentido salir a pasear por las favelas de Rio de Janeiro vestido con traje y corbata; es algo que tampoco haríamos en algunos barrios de nuestras ciudades. Evitar la ostentación, utilizar taxis “oficiales” o “de plaza”, desplazarse acompañado o evitar zonas conflictivas son algunas recomendaciones generales que conviene adoptar. En el propio hotel nos pueden aconsejar a este respecto.
A otro nivel, se recomienda no consumir productos alimenticios de puestos callejeros y evitar el agua del grifo. ¿Quién no ha oído hablar de la “venganza de Moctezuma”? Sin embargo, la comida no ha de ser una preocupación sino un motivo de disfrute, ya que, en general, es deliciosa, especialmente en Perú.
En definitiva, Latinoamérica se nos presenta a los europeos, y a los españoles en particular, como un continente fascinante, lleno de posibilidades. Un continente que es necesario aprender a querer y a conocer si queremos hacer negocios satisfactoriamente en él, Sólo “poniéndonos en sus zapatos” aprenderemos a caminar juntos.

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