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← Jóvenes: la crisis de valores dispara las alarmas. Parte 1 Jóvenes: la crisis de valores dispara las alarmas. Parte 2 Posted on 30/09/2012 by admin Jóvenes: la crisis de valores dispara las alarmas. Parte 2

← Jóvenes: la crisis de valores dispara las alarmas. Parte 1 Jóvenes: la crisis de valores dispara las alarmas. Parte 2 Posted on 30/09/2012 by admin Jóvenes: la crisis de valores dispara las alarmas. Parte 2 DROGAS: MÁS CONSCIENTES DE SUS PELIGROS: En este periodo de la vida los efectos de las drogas, como los del alcohol son devastadores, según uno de los últimos informes del Observatorio Español sobre la Droga. Y es cada vez mayor el número de jóvenes que se convencen de que las drogas provocan serios efectos sobre la salud. Esta convicción ha llevado también a la estabilización del consumo de tabaco y cannabis y al descenso de la cocaína, anfetaminas y éxtasis. Pero hay un dato preocupante, un 5% de adolescentes ha probado la cocaína. Además, mientras el consumo de alcohol es más alto en las chicas que en los chicos, éstos prefieren las drogas ilegales en mayor intensidad. EN LAS AULAS: FRACASO Y LEY DEL MÍNIMO ESFUERZO La escuela es un reflejo de la falta de valores, aunque paradójicamente sea uno de los lugares idóneos, junto a la familia, para inculcarlos. Las consecuencias del «todo vale» se refleja en que España es uno de los países de la Unión Europea (UE) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con mayores niveles de fracaso y abandono escolar prematuro, dos fenómenos que se confunden pero que no son idénticos. Así, el porcentaje de alumnos que no siguen estudiando tras el periodo obligatorio de escolarización es del 31%, el doble de la media europea, y las cifras de fracaso son muy similares. La devaluación de la cultura del esfuerzo, la escasa relación de las familias con la escuela, el desprecio de la autoridad del profesor y la proliferación de leyes educativas forman un conjunto de factores contrarios al éxito escolar. En el caso de los alumnos y en relación con los valores, su esfuerzo es mínimo, porque mínima también es la exigencia para pasar de curso . Además, los expertos atribuyen parte de culpa del fracaso a la extensión de la obligatoriedad hasta los 16 años, lo que hace que convivan en los centros niños con adolescentes y jóvenes (se puede permanecer en el sistema hasta los 18 años) que no quieren seguir estudiando y tienen el colegio como un lugar para pasar el rato, cuando no para molestar. Como solución, se defiende una mayor exigencia y más conexión entre la escuela y la familia así como intensificar los planes específicos de atención a los alumnos con mayores necesidades, haciendo hincapié en las áreas y materias con peores resultados. INDISCIPLINA Y VIOLENCIA: VÍCTIMAS Y AGRESORES Las agresiones entre los propios alumnos y las burlas y agresiones contra los profesores constituyen una de las manifestaciones más evidentes de la falta de valores entre los adolescentes y jóvenes. Lógicamente, estas denigrantes prácticas se producen con mayor intensidad en la ESO, es decir, a partir de los 12 años. El Defensor del Profesor, un servicio telefónico de auxilio del sindicato ANPE, recoge llamadas de los docentes en las que denuncian amenazas como «si no me apruebas, te voy a rajar» o «en la calle te espero con mis colegas». Como en el caso anterior, una legislación que reconozca la autoridad del profesor y una mayor implicación de las familias son imprescindibles para acabar con el problema, los mismo que unas sanciones más severas para los alumnos más conflictivos. CRISIS DE IDENTIDAD: DESCONFIANZA Y FALTA DE IDEALES La desorientación vital que se advierte en un sector tan significativo de la sociedad como es el de los jóvenes conduce a la desconfianza, la depresión y la ausencia de valores así como a un conformismo sin retorno. «Hay —indica el profesor Martínez-Otero— más “jóvenes-veleta” con conducta inercial y arriesgada, teledirigidos, abocados a problemas como enfermedades de transmisión sexual, violencia, sufrimiento…». Llama la atención la falta de referentes claros para los adolescentes, que ponen su mirada en el poder y el dinero que sus ídolos llegan a conseguir más que en los valores que puedan encerrar. CAMBIAR PARA NO SUCUMBIR La consideración pasiva y negativa de la situación puede derivar en un mayor desencanto. Es bueno reconocer los fallos pero no lo es tanto abandonar a su suerte a toda la sociedad. Las familias, con reacciones diversas ante los problemas, deben apoyarse en la aplicación de iniciativas para sacar a flote a los hijos. La escuela tampoco debe ser ajena. Así, «florecerán valores como la verdad, la sabiduría, el estudio, la sensibilidad, la cordialidad, el respeto, el compañerismo, la honradez, la apertura a la trascendencia». Fuente: Agencia EFE. http://www.facebook.com/pages/siseguridades/437586572929207 About admin Me llamo Julián Flores, soy consultor de seguridad como tambien Director de Seguridad habilitado por el Ministerio de Interior y profesor acreditado por la Dirección general de la Policia y la Dirección General de la Guardia Civil para impartir formación en Centros Habilitados de Seguridad Privada de formación de personal de seguridad privada, como experto univesitario en Dirección de Seguridad Integral. Con estudios de Economia y Relaciones Laborales.Me interesa el mundo de las empresas de seguridad, de los recursos humanos y de la mejora en la dirección de equipos de trabajo. View all posts by admin → This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink. Edit ← Jóvenes: la crisis de valores dispara las alarmas. Parte 1

ESTADO SA (II) Los empleados y el coste del entramado público empresarial En esta segunda entrega analizamos el tamaño del entramado de empresas públicas, en función de sus empleados y el coste que suponen.

ESTADO SA (II) Los empleados y el coste del entramado público empresarial En esta segunda entrega analizamos el tamaño del entramado de empresas públicas, en función de sus empleados y el coste que suponen. Estado SA (I): Las miles de empresas de las administraciones LUIS DEL PINO 2012-08-25 En el artículo anterior dábamos los datos de la ingente cantidad de entes de todo tipo (organismos autónomos, agencias, fundaciones, empresas,…) que dependen de las distintas administraciones. En concreto, comentábamos que el total de entes que cada administración controla o en los que participa son: Estado: 1.096 entes Autonomías: 2.338 entes Municipios: 5.460 entes ¿Pero cuánto dinero y cuántas personas representa esto? El tamaño del entramado público estatal Resulta difícil determinar con precisión el número de personas empleadas en los distintos entes dependientes de las administraciones autonómicas y locales, porque los datos existentes son enormemente fragmentarios, pero sí que disponemos de información para calcular con bastante fidelidad el número de empleados de los entes que dependen del Estado. La tabla siguiente muestra el número de empleados de cada ente dependiente del Estado (datos a 31/12/2010) NOMBRE DEL ENTE TIPO DEL ENTE NÚMERO DE EMPLEADOS ACTIVA MUTUA MUTUA 800 AGENCIA ESPAÑOLA DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO AGENCIA ESTATAL 1116 AGENCIA ESPAÑOLA DE MEDICAMENTOS Y PRODUCTOS SANITARIOS AGENCIA ESTATAL 461 AGENCIA ESPAÑOLA DE PROTECCIÓN DE DATOS OTRAS ENTIDADES 156 AGENCIA ESPAÑOLA DE SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIÓN ORGANISMO AUTÓNOMO 263 AGENCIA ESTATAL ANTIDOPAJE AGENCIA ESTATAL 60 Ampliar contenido Como vemos, los entes de todo tipo directamente controlados por el Estado contaban, al finalizar el año 2010, con más de 330.000 empleados. Hay que resaltar que de esta lista están excluidos todos los consorcios, fundaciones y empresas en los que el estado participa, pero en los que: 1) su participación es minoritaria y 2) el consorcio, fundación o empresa correspondiente no forma parte de ninguno de los grupos empresariales dependientes del estado, por lo que no se consolidan sus datos dentro de ninguno de esos grupos. En consecuencia, el número de personas que trabajan para los entes participados por el Estado es, en realidad, superior a esa cifra de 330.000. Hay que destacar también que no estamos hablando de jueces, ni de militares, ni de policías. Tampoco hablamos (con alguna salvedad menor, como por ejemplo los casi 3000 empleados de la UNED) de profesores o médicos. Es verdad que una parte de esos 330.000 empleados son funcionarios, sobre todo en organismos autónomos o agencias, pero la mayor parte (al menos dos tercios) no lo son. El grueso de esos 330.000 trabajadores lo componen empleados de los distintos grupos empresariales dependientes del Estado, como Aena, Renfe, Adif, Correos o las distintas sociedades participadas por la SEPI. En conjunto, esos grupos empresariales contaban, a finales de 2010, con unos activos próximos a los 170.000 millones de euros. El tamaño de los entramados públicos autonómicos y locales Como decíamos, los datos existentes para los entramados autonómicos y locales son mucho más fragmentarios, por lo que no podemos compilar de manera sencilla una tabla similar a la existente para el entramado estatal. Sabemos, por ejemplo, que el capital social total de las más de 1.600 empresas controladas por losayuntamientos supera los 4.200 millones de euros, y que el de las más de 600 empresascontroladas por las autonomías supera los 9.600 millones de euros. Pero lo que no conocemos es el número total de empleados de los entes autonómicos y locales. Nos vemos obligados, por tanto, a recurrir a las extrapolaciones. El mapa siguiente muestra la distribución porcentual por autonomías de los más de 2.300 entes autonómicos existentes: Conocemos los datos concretos de una de esas comunidades, Valencia, gracias a la información publicada en la prensa regional hace unos meses. Los entes dependientes de la Comunidad Valenciana contaban a finales del pasado año con 12.000 empleados y representaban unos gastos de 2.500 millones de euros. Para comprobar si esos cálculos de la prensa regional valenciana eran razonables hemos procedido a computar el número de empleados de las sociedades mercantiles dependientes de la Comunidad Valenciana. Las cifras de los últimos ejercicios para los que disponemos de datos arrojan un total de 4.967 empleados, lo que permite colegir que 12.000 es un número de empleados razonable para el conjunto de los entes dependientes de esa comunidad. Por cierto, las pérdidas totales para esas empresas dependientes de la Comunidad Valenciana superaban los 400 millones de euros anuales; pérdidas a las que habría que sumar las subvenciones y aportaciones de capital que la comunidad realizara a esas empresas. Estos datos son anteriores al fuerte recorte iniciado por el Gobierno de Alberto Fabra en 2012, en el que, entre otros, se incluye el tijeretazo a la televisión autonómica, con un ERE que afetactará a 1.200 trabajadores, más de la mitad de la plantilla. Tomando como base los datos de Valencia, y si el gasto medio y el número medio de empleados por ente son razonablemente homogéneos entre autonomías, estaríamos hablando para el total del entramado autonómico de unos 180.000 empleados y aproximadamente 37.500 millones de euros de gastos. Y a eso habría que sumarle los empleados de los miles de entes dependientes de los ayuntamientos, para los cuales carecemos de datos medianamente aprovechables. La superestructura política Los números que estamos proporcionando solo incluyen a los trabajadores de los entes dependientes de las administraciones públicas, es decir, a las personas que tienen una relación de carácter laboral con esos entes. Entre esos trabajadores hay, por supuesto, cargos de libre designación política, liberados y asesores de todo tipo, lo que proporciona a los partidos, sindicatos y organizaciones patronales la posibilidad de colocar a varios miles de personas afines. Pero además, y por encima de esa estructura laboral, hay una superestructura política, compuesta por consejos de administración y patronatos de fundaciones e instituciones, que en muchos casos supone un considerable gasto en términos de sueldos, dietas y otros complementos. En próximas entregas abordaremos precisamente esa cuestión, la del tamaño de esa superestructura política, pero baste como aperitivo echar un vistazo al tamaño de los patronatos de las fundaciones dependientes de la Comunidad Valenciana, que con razón acaba de embarcarse recientemente en unproceso de reducción de su entramado fundacional. Ignoramos si la pertenencia a los patronatos de estas fundaciones lleva aparejada algún tipo de compensación económica, en forma de sueldos o dietas de asistencia; proporcionamos el dato simplemente como indicación del tamaño de esas fundaciones y como ilustración (bastante llamativa) del grandísimo número de puestos de libre designación existentes en los órganos de gobierno de muchos entes del sector público. En la tabla siguiente se indica el nombre de cada una de las fundaciones en las que participa la Comunidad Valenciana, junto con el número de miembros que componen el patronato de cada fundación: NOMBRE DE LA FUNDACIÓN Nº MIEMBROS PATRONATO Colegio Mayor Universitario de Alicante, Fundación de la C.V. 8 F. Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo 14 F. Centro de Estudios Ciudad de la Luz de la C.V. 0 F. de Estudios Bursátiles y Financieros de la C.V. 11 F. de la C.V. -­ Región Europea 30 F. de la C.V. Agua y Progreso 3 Ampliar contenido